En el post anterior ya hablamos de los orígenes de la literatura LGTB+. Hoy retomaremos nuestra cronología desde donde lo dejamos. Si aún no has leído la parte I, puedes hacerlo pinchando aquí.
De la Edad Media a la actualidad
Como hemos visto, la cultura helénica, maya o azteca no tenían ningún reparo en representar relaciones homosexuales o bisexuales. Sin embargo, la Edad Media trajo consigo un cambio de paradigma donde la homosexualidad era perseguida y castigada. Es en esta época, y a partir del Liber Gommorrhianus del monje Petrus Damianus, que la palabra «sodomía» se incorpora en nuestro vocabulario. En dicho libro se castiga de manera explícita la homosexualidad y cualquier relación carnal cuya finalidad no sea la reproducción.
En el Renacimiento podemos encontrar ejemplos positivos de homosexualidad en los Sonetos de Shakespeare o en el poema «Safo a Filenis» de John Donne. Tanto Shakespeare como Marlowe escribieron sobre la vida de Eduardo II, quien mantuvo una relación romántica con Piers Gaveston, I conde de Cornualles. Además, aparece L’Acibiade fanciullo a scola (anónima y atribuida a Antonio Rocco), donde se defiende la homosexualidad, tratando de devolverle la imagen positiva con la que se veía en la Antigua Grecia. Sin embargo, en la actualidad seguiría resultado escandalosa por su alabanza a la pederastia.

Por otro lado, en la Ilustración aparecieron obras de temática criptogay, es decir, obras donde el deseo homosexual se mostraba de una forma indirecta o «heterosexualizado». Es el caso de El monje de Mathe G. Lewis, donde el protagonista se siente atraído por un joven de características femeninas.

No obstante, es en el Romanticismo donde encontramos un punto de inflexión. A finales del siglo xix Oscar Wilde escribe Teleny, novela que destaca por ser una de las primeras obras eróticas de carácter explícitamente homosexual. En consecuencia, fue catalogada como pornográfica. Asimismo, Herman Meville escribe Billy Budd, que solo se publica de manera póstuma. En ella podemos encontrar una potente carga homoerótica además de una reflexión sobre la identidad sexual. En ambas obras es latente el fatalismo y la sensación de tragedia: a pesar de la valentía que demostraron al escribir algo abiertamente gay, ninguno de los dos era capaz de darle un final feliz a la historia. Más optimista fue Walt Whitman: Hojas de hierba es una oda a la vida, y está plagada de referencias explicitas a la homosexualidad.
Pero el auge de la literatura queer no es hasta el siglo xx, en el Modernismo. En muchos países se empieza a despenalizar la homosexualidad poco a poco y se habla de los derechos de la comunidad LGBT+. Numerosos autores como Virginia Woolf en Orlando, Marcel Proust en En busca del tiempo perdido, Federico García Lorca en sus Sonetos del amor oscuro o Yukio Mishima en Confesiones de una máscara se desnudan y tratan temas que aún eran tabú en la época. Además, en 1969 tienen lugar los Disturbios de Stonewall, evento catalizador del movimiento LGBT+ y la lucha de sus derechos.

En la actualizad gozamos de un creciente catálogo de obras que incluyen personajes queer o que incluso las protagonizan. Creo que es un logro que la comunidad LGBT+ tenga a acceso a historias de todo tipo, eliminando así ese concepto de tragedia mencionado anteriormente (y que aún existe en nuestra sociedad). Algunos ejemplos son El lustre de la perla de Sarah Waters, Rojo, blanco y sangre azul de Casey McQuiston, Asalto a Oz: antología de relatos de la nueva narrativa queer de la editorial Dos Bigotes o All New X-Men de Marvel Comics, una de las editoriales de tebeos más importantes del mundo y que poco a poco va incorporando superhéroes de diversas identidades sexuales. Aun así, es importante que la ficción represente las realidades de la comunidad LGTB+ y que no las incluyan simplemente por hacer tick en la casilla de diversidad.


Es verdad que la literatura queer ha conseguido reclamar su espacio en nuestras estanterías, en especial gracias a movimientos y reivindicaciones culturales que reclaman una mayor diversidad. Solo necesitamos echar un vistazo a editoriales y librerías consagradas especialmente a la difusión de esta literatura para darnos cuenta de lo cambios sociales tan positivos que hemos sufrido.
Si te has quedado con ganas de más, siempre puedes seguir nuestra #BibliotecaCriptogay en Twitter, donde remendamos libros de temática LGBT+ todos los días (¡desde clásicos hasta literatura juvenil o novelas gráficas, entre otros!).
Bibliografía:
COTILLA, José Manuel (2016). El fomento a la lectura, la literatura en el ámbito LGBT y la necesidad de una ‘Novela Blanca’ en el periodo de la adolescencia. Universidad de Extremadura. Consultado en: http://dehesa.unex.es/bitstream/handle/10662/4135/TDUEX_2016_Cotilla_Concei%C3%A7ao.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Anexo: Cronología de la historia LGBT. (marzo 2020). Wikipedia. Consultado en: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Cronolog%C3%ADa_de_la_historia_LGBT#Siglo_XVIII



























