No siempre se ha querido esconder la verdadera naturaleza del ser humano y nada demuestra la existencia de las relaciones homosexuales a lo largo de la historia tan bien como el arte.
Las representaciones en occidente
Estamos más acostumbrados a ver representaciones artísticas de la antigua Grecia y Roma o de pinturas y esculturas renacentistas que muestran escenas entre hombres,
pero esto no significa que no existan representaciones artísticas de esta temática con protagonistas femeninas. Las obras de arte que incluyen a Artemisa o a Safo suelen ser especialmente reveladoras. Y sí, Artemisa es considerada la diosa de la virginidad… que vive acompañada de un harén de ninfas además de ser la gemela y cara opuesta de Apolo, conocido por sus muchos amantes masculinos #criptolesbian

Otro dato curioso, y que suele quedar relegado al olvido, es que Atenea se enamoró tanto de un hombre como de una mujer; no solo eso, si no que al ser una de las diosas vírgenes del panteón romano se la podría considerar como un icono asexual birromántico.

La homoerótica en Asia
Occidente no es el único lugar donde se estilaba este tipo de temática artística, en culturas tan lejanas como la japonesa o la maya también existe una tradición homoerótica que ha quedado plasmada en la historia a través del arte.

Las principales representaciones artísticas del arte homoerótico en Japón proceden de los rollos ilustrados de los manuales samurais y del shunga. El término específico que se usa para este tipo de ilustraciones es nanshoku.

En las pinturas shunga no encontramos solo relaciones gays, si no que también existen múltiples ilustraciones de erótica lésbica:


Y, aunque poco estudiadas y menos conocidas (por lo que encontrar ejemplos se vuelve más difícil, no os voy a mentir) también existen representaciones artísticas de este estilo en China:

Tallados mayas en piedra:

E, incluso, pinturas en tumbas y pirámides egipcias:

Estos son solo unos pocos ejemplos, si estáis interesados en encontrar y conocer más arte histórico LGBT+ os invito a daros un paseo por vuestra exposición o museo más cercano, y veréis que si prestáis atención se pueden encontrar maravillas.


