Historia de la literatura LGBT+: Parte II

En el post anterior ya hablamos de los orígenes de la literatura LGTB+. Hoy retomaremos nuestra cronología desde donde lo dejamos. Si aún no has leído la parte I, puedes hacerlo pinchando aquí.

De la Edad Media a la actualidad

Como hemos visto, la cultura helénica, maya o azteca no tenían ningún reparo en representar relaciones homosexuales o bisexuales. Sin embargo, la Edad Media trajo consigo un cambio de paradigma donde la homosexualidad era perseguida y castigada. Es en esta época, y a partir del Liber Gommorrhianus del monje Petrus Damianus, que la palabra «sodomía» se incorpora en nuestro vocabulario. En dicho libro se castiga de manera explícita la homosexualidad y cualquier relación carnal cuya finalidad no sea la reproducción.

En el Renacimiento podemos encontrar ejemplos positivos de homosexualidad en los Sonetos de Shakespeare o en el poema «Safo a Filenis» de John Donne. Tanto Shakespeare como Marlowe escribieron sobre la vida de Eduardo II, quien mantuvo una relación romántica con Piers Gaveston, I conde de Cornualles. Además, aparece L’Acibiade fanciullo a scola (anónima y atribuida a Antonio Rocco), donde se defiende la homosexualidad, tratando de devolverle la imagen positiva con la que se veía en la Antigua Grecia. Sin embargo, en la actualidad seguiría resultado escandalosa por su alabanza a la pederastia.

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«Edward II and his Favourite, Piers Gaveston» Marcus Stone (1872), óleo sobre lienzo

Por otro lado, en la Ilustración aparecieron obras de temática criptogay, es decir, obras donde el deseo homosexual se mostraba de una forma indirecta o «heterosexualizado». Es el caso de El monje de Mathe G. Lewis, donde el protagonista se siente atraído por un joven de características femeninas.

No obstante, es en el Romanticismo donde encontramos un punto de inflexión. A finales del siglo xix Oscar Wilde escribe Teleny, novela que destaca por ser una de las primeras obras eróticas de carácter explícitamente homosexual. En consecuencia, fue catalogada como pornográfica. Asimismo, Herman Meville escribe Billy Budd, que solo se publica de manera póstuma. En ella podemos encontrar una potente carga homoerótica además de una reflexión sobre la identidad sexual. En ambas obras es latente el fatalismo y la sensación de tragedia: a pesar de la valentía que demostraron al escribir algo abiertamente gay, ninguno de los dos era capaz de darle un final feliz a la historia. Más optimista fue Walt Whitman: Hojas de hierba es una oda a la vida, y está plagada de referencias explicitas a la homosexualidad.

Pero el auge de la literatura queer no es hasta el siglo xx, en el Modernismo. En muchos países se empieza a despenalizar la homosexualidad poco a poco y se habla de los derechos de la comunidad LGBT+. Numerosos autores como Virginia Woolf en Orlando, Marcel Proust en En busca del tiempo perdido, Federico García Lorca en sus Sonetos del amor oscuro o Yukio Mishima en Confesiones de una máscara se desnudan y tratan temas que aún eran tabú en la época. Además, en 1969 tienen lugar los Disturbios de Stonewall, evento catalizador del movimiento LGBT+ y la lucha de sus derechos.

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En la actualizad gozamos de un creciente catálogo de obras que incluyen personajes queer o que incluso las protagonizan. Creo que es un logro que la comunidad LGBT+ tenga a acceso a historias de todo tipo, eliminando así ese concepto de tragedia mencionado anteriormente (y que aún existe en nuestra sociedad). Algunos ejemplos son El lustre de la perla de Sarah Waters, Rojo, blanco y sangre azul de Casey McQuiston, Asalto a Oz: antología de relatos de la nueva narrativa queer de la editorial Dos Bigotes o All New X-Men de Marvel Comics, una de las editoriales de tebeos más importantes del mundo y que poco a poco va incorporando superhéroes de diversas identidades sexuales. Aun así, es importante que la ficción represente las realidades de la comunidad LGTB+ y que no las incluyan simplemente por hacer tick en la casilla de diversidad.

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Es verdad que la literatura queer ha conseguido reclamar su espacio en nuestras estanterías, en especial gracias a movimientos y reivindicaciones culturales que reclaman una mayor diversidad. Solo necesitamos echar un vistazo a editoriales y librerías consagradas especialmente a la difusión de esta literatura para darnos cuenta de lo cambios sociales tan positivos que hemos sufrido.

Si te has quedado con ganas de más, siempre puedes seguir nuestra #BibliotecaCriptogay en Twitter, donde remendamos libros de temática LGBT+ todos los días (¡desde clásicos hasta literatura juvenil o novelas gráficas, entre otros!).

Bibliografía:

COTILLA, José Manuel (2016). El fomento a la lectura, la literatura en el ámbito LGBT y la necesidad de una ‘Novela Blanca’ en el periodo de la adolescencia. Universidad de Extremadura. Consultado en: http://dehesa.unex.es/bitstream/handle/10662/4135/TDUEX_2016_Cotilla_Concei%C3%A7ao.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Anexo: Cronología de la historia LGBT. (marzo 2020). Wikipedia. Consultado en: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Cronolog%C3%ADa_de_la_historia_LGBT#Siglo_XVIII

Historia de la literatura LGBT+: Parte I

La historia de la literatura está llena de dúos memorables, como Sherlock y Watson o Gastby y Nick. Pero ¿realmente era amistad lo que unía a muchos de estos personajes? ¿O es posible que los lectores hayamos malinterpretado dichas relaciones a causa de un prejuicio cultural impuesto como si de un filtro se tratase?

Por ello, a veces tenemos que escarbar entre capas de innuendo para ser capaces de reconstruir la historia de la literatura LGBT+.

Pero la homosexualidad o la bisexualidad no se inventó ayer como algunos quieren pensar. Desde los mitos de la antigua Grecia o de la cultura maya hasta nuestros días han surgido grandes obras que hablan de la identidad sexual. En este post veremos los orígenes de la literatura LGBT+.

Primeras obras: mitología y religión

No es raro encontrar relaciones homoeróticas en la la mitología griega. Tan solo debemos leer la Ilíada de Homero para descubrir la relación de Aquiles y Patroclo. Compañeros de armas y amantes, representaban las figuras de erasté y erómenos (amante y amado, por lo que hasta las dinámicas dentro de parejas homosexuales tampoco son cosa de ahora).

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Otro ejemplo es Apolo y Jacinto. Jacinto era un hermoso joven del que se enamora el dios Apolo. Tras su muerte en un accidente, Apolo no permite que Hades reclame al muchacho y lo convierte en una flor. Según la versión de Ovidio, las lágrimas de Apolo cayeron sobre los pétalos de la flor y la convirtieron en una señal de luto.

También podemos destacar al clarividente Tiresias, que vivió como hombre y mujer y afirmó ante Zeus y Hera que la mujer gozaba de mayor placer sexual.

En la mitología nórdica encontramos a Loki, dios del engaño y capaz de cambiar de sexo, al que se le considera bisexual. También tenemos a Freyr, hermano de Freyja, dios de la fertilidad y evocado por los pastores homosexuales.

Asimismo, en la mitología azteca encontramos a Xochipilli, considerado dios del placer, la homosexualidad y la prostitución masculina entre otros.

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Mientras, en la mitología maya tenemos a Chin, también dios de la homosexualidad. Gracias al culto a esta deidad existieron relaciones legales entre hombres parecidas al matrimonio. Asimismo, Ixchel, la Diosa Madre de los mayas y diosa de la luna, representa la fertilidad, el alumbramiento y la fuente de creación. Por ello y por sus numerosas relaciones con otros dioses es considerada una diosa bisexual. Por otro lado, también podemos encontrar entidades que tienen atributos tanto femeninos como masculinos. Es el caso de Ometéotl, deidad de la dualidad y por lo tanto ser andrógino.

Además, en la mitología inuit existe la deidad de las tormentas Asaiq, retratada como un ser andrógino y dual.

En la mitología china también encontramos ejemplos de dioses de la homosexualidad, como Hu Tianbao, deidad del amor y sexo homoerótico. Existía incluso un templo para orar a este dios en Fuzhou, pero fue destruido en la Segunda Guerra Mundial.

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Por otro lado, en el cristianismo, a parte de la historia de Sodoma y Gomorra que fueron destruidas por los pecados de sus habitantes (y como herencia de la cultura judeocristiana nos ha quedado la palabra «sodomita» como calificativo negativo de la homosexualidad), podemos encontrar la historia criptogay de David y Jonatán. En ella constan varias referencias de índole homoromántica, como por ejemplo las palabras de David al enterarse de la muerte de Jonatán:

Más maravilloso me fue tu amor,
Que el amor de las mujeres.

II Samuel 1:26

Muy importante es también el mártir San Sebastián, considerado actualmente el patrón de la comunidad LGBT+.

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Finalmente, en el hinduismo podemos encontrar a Agni, el dios del fuego, o Soma, el dios de la luna, involucrados en relaciones homosexuales. Existe incluso un patrón de los eunucos, las personas trans y la homoerótica, llamado Samba.

Estos son solo algunos ejemplos de los personajes dentro de diversas mitologías o religiones que han sido representados como queer bajo una luz positiva. Os invito a que descubráis más sobre este tema tan interesante. ¡Nos vemos en la parte II!

Bibliografía:

Antics of the gods (marzo 2020). GLBT Mythology. Consultado en: http://web.archive.org/web/20030908092346/members.aol.com/matrixwerx/glbthistory/glbtmythology.htm

Aquiles y Patroclo, historia de un amor trágico (septiembre 2010) L’armari Obert. Consultado en: http://leopoldest.blogspot.com/2010/09/aquiles-y-patroclo-historia-de-un-amor.html

ARNOLDO, Mauro (2012). La Sexualidad Maya y sus Diferentes Manifestaciones Durante El Período Clásico (250 Al 900 Dc). Universidad de San Carlos de Guatemala. Consultado en: http://biblioteca.usac.edu.gt/tesis/14/14_0469.pdf

LGBT themes in Hindu mythology (marzo 2020). Wikipedia. Consultado en: https://en.wikipedia.org/wiki/LGBT_themes_in_Hindu_mythology#Patrons_of_LGBT_and_third_sex_people

Literatura gay (marzo 2020). Wikipedia. Consultado en: https://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_gay

¿Gays en el arte? Más probable de lo que piensas

No siempre se ha querido esconder la verdadera naturaleza del ser humano y nada demuestra la existencia de las relaciones homosexuales a lo largo de la historia tan bien como el arte.

Las representaciones en occidente

Estamos más acostumbrados a ver representaciones artísticas de la antigua Grecia y Roma o de pinturas y esculturas renacentistas que muestran escenas entre hombres,

pero esto no significa que no existan representaciones artísticas de esta temática con protagonistas femeninas. Las obras de arte que incluyen a Artemisa o a Safo suelen ser especialmente reveladoras. Y sí, Artemisa es considerada la diosa de la virginidad… que vive acompañada de un harén de ninfas además de ser la gemela y cara opuesta de Apolo, conocido por sus muchos amantes masculinos #criptolesbian

«Diana and her handmaidens» Fernand Le Quesne, oleo del siglo xix

Otro dato curioso, y que suele quedar relegado al olvido, es que Atenea se enamoró tanto de un hombre como de una mujer; no solo eso, si no que al ser una de las diosas vírgenes del panteón romano se la podría considerar como un icono asexual birromántico.

Museo de Bellas Artes, Boston

La homoerótica en Asia

Occidente no es el único lugar donde se estilaba este tipo de temática artística, en culturas tan lejanas como la japonesa o la maya también existe una tradición homoerótica que ha quedado plasmada en la historia a través del arte.

Fragmento de rollo «Samurai de alto rango y su amante» (c.1850), autor anónimo

Las principales representaciones artísticas del arte homoerótico en Japón proceden de los rollos ilustrados de los manuales samurais y del shunga. El término específico que se usa para este tipo de ilustraciones es nanshoku.

Fragmento de rollo shunga «Encuentro homoerótico entre samurai y joven» (c.1840), Escuela de Utagawa

En las pinturas shunga no encontramos solo relaciones gays, si no que también existen múltiples ilustraciones de erótica lésbica:

Ukiyo-e, ilustración romántica lésbica (c.1850), autor desconocido
Fragmento de rollo shunga, ilustración erótica lésbica (c.1815), autor desconocido

Y, aunque poco estudiadas y menos conocidas (por lo que encontrar ejemplos se vuelve más difícil, no os voy a mentir) también existen representaciones artísticas de este estilo en China:

«El camino de los académicos» procedente del “Hua Ying Chin Chen” (Posiciones multicolores de la batalla de las flores). China, Dinastía Ming (1368–1644), tinta sobre papel

Tallados mayas en piedra:

«Rito del inframundo», reproducción de grabado maya. Grutas de Naj Tunich, El Peten, Guatemala

E, incluso, pinturas en tumbas y pirámides egipcias:

Pintura en la tumba de Niankhkhnum y Khnumhotep, en la necrópolis de Saqqara

Estos son solo unos pocos ejemplos, si estáis interesados en encontrar y conocer más arte histórico LGBT+ os invito a daros un paseo por vuestra exposición o museo más cercano, y veréis que si prestáis atención se pueden encontrar maravillas.